jueves, 18 de abril de 2013

Innovación y necesidad

 Nada va a volver a ser igual. Es una afirmación radical, pero no por ello es menos verdad. Hemos vivido otras crisis, otras situaciones que cambio económico, político y social  y hemos vuelto, mal que bien, al punto de partida.

Es cierto que el cambio es inevitable y  que periodicamente hemos capeando situaciones de crisis, pero lo que diferencia esta época de las anteriores es el caracter global de los cambios a los que estamos sometidos y su orden de magnitud.

Las Tecnologías de la información no son ajenas a esta situación y menos en el sector público. Hablar de disminución de la inversion en las TIC hace solo unos pocos años nos hubiera provocado una ingenua sonrisa de incredulidad. Ahora especulamos sobre cuánto nos recortarán en presupuesto el año que viene.

Reconocer un problema es parte del proceso necesario para solucionarlo. Mi impresión es que  muchas unidades TIC están a la espera de que pase el temporal, con los servicios y sistemas al ralentí, anhelando el momento de reactivación de la inversión.

Seguramente vengan tiempos mejores, pero creo que  debemos prepararnos para afrontar estos tiempos revueltos.Y una de las herramientas que debemos poner en marcha para eso es, sin duda, la Innovación.

Innovación es un término que se suele asociar a idea brillante, a creatividad e inspiración, pero  la verdad es que conozco a pocas musas que se dediquen a esto de innovar...

Bromas aparte, aunque la Innovación pueda beneficiarse de un cierto grado de genialidad, la diferencia fundamental entre creatividad e innovación es que esta última se orienta hacia conseguir resultados.

Innovar es aportar soluciones más eficientes y diferenciadas para aportar valor.

Esto no quiere decir que las ideas brillantes no puedan ser aprovechadas. En algunos casos, una idea feliz ha podido tener un cierto grado de utilidad. El problema es que las organizaciones no pueden depender del grado de inspiración de sus empleados, sino que es necesario garantizar resultados.

La verdadera Innovación, como apunta Drucker, es aquella que puede llegar a ser productiva, requiere de un trabajo duro, sistemático, organizado y dirigido.
Por este motivo, es necesario organizar la innovación en torno a un un proceso de innovación  formal y medible, que permita reconocer los resultados debidos a la iniciativas innovadoras.

Este es un camino que ya han iniciado algunas empresas del sector privado y empieza a haber experiencias en el sector público.

Debemos convencernos de que es necesario innovar para sobrevivir,  para que nuestras organizaciones puedan seguir desarrollando su actividad a pesar de las condiciones externas, adaptandose  a los cambios y encontrar nuevas formas de conseguir sus objetivos.


Si no lo hacemos terminaremos siendo el liliputiense "Hem" del libro de motivación  ¿Quién se ha llevado mi queso?, de Sphencer Johnson

En la Administración pública podemos innovar. Disponemos del principal ingrediente para la receta de la innovación: las personas. Seguramente nos falte experiencia, algo de conocimiento y las inercias organizativas no lo faciliten, pero esto no es muy distinto en las grandes organizaciones del sector privado.

Solo necesitamos ganas, convencimiento y compartir experiencias. ¡Eso no nos lo pueden recortar en el próximo presupuesto!.

Por todo lo expuesto, tengo el convencimiento de que Innovar es una necesidad y que necesitamos arrancar el discurso de la Innovación en la Administración. Os animo a reflexionar, leer, compartir, opinar y trabajar para que la práctica de la innovación pueda ser una realidad de nuestras organizaciones. Desde Crisoltic así lo haremos.

Aprovecho también para animaros a participar en el grupo de Linkedin que Montaña Merchán ha creado recientemente, "Innovación en la Administración".

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