lunes, 27 de febrero de 2012

Transparencia: ¿Empezamos por las RPTs?

Comentaba en un post anterior que la transparencia debe ser parte de un cambio cultural completo, tanto de los empleados públicos como de la ciudadanía y de las empresas.
 
También compartía mi opinión acerca de que disponer de una normativa que regulara e incluso obligara a hacer accesibles a los ciudadanos los documentos y datos de la Administración es un avance necesario, pero no es suficiente para  universalizar los valores de la transparencia. Es necesario que es además un cambio de mentalidad. 

¿En qué grado mejorará la situación actual el disponer de una normativa?


Podemos verlo con un ejemplo de mi experiencia personal: Somos muchos los que hemos intentado tener una mejor comprensión de la Administración Pública y, más en concreto de las TIC en este sector. Muchos de los datos que se requiere analizar con este objetivo son públicos: número de empleados, gasto en TIC, dotaciones presupuestarias, licitaciones y contratos, etc.

Sin embargo, cuando se quiere analizar con detalle todos estos datos, resulta que su obtención o bien es muy laboriosa, o el grado de agregación no es el adecuado, o no queda claro el significado de algunos datos. Esto lleva a que obtener conclusiones correctas sea un tanto difícil.
 
Es de suponer que  ley de transparencia mejorará esta situación al menos en lo relativo a disponer datos fácilmente tratables, actualizados y con una interpretación clara.

Entonces, ¿Por qué insisto en que es necesario un cambio de mentalidad, una cultura nueva?

 Porque aún existiendo la norma norma que permite o que obliga a la publicación de datos, su efectividad depende en buena medida de la voluntad de su cumplimiento.

Por ejemplo, sería de interés conocer (entre otros indicadores) la dotación detallada de personal al servicio de cada unidad TIC de la Administración Pública para poder realizar una comparación básica de eficiencia y eficacia entre unidades y detectar las mejores prácticas organizativas y de gestión (técnica de benchmarking).


Este dato, se encuentra en las llamadas Relaciones de Puestos de trabajo o RPTs (*). Durante muchos años de trabajo en el sector público he creído que este dato no era público. Sin embargo, recientemente he dado con  la Orden de 2 de diciembre de 1988 sobre relaciones de puestos de trabajo de la Administración del Estado, en la que se indica:

QUINTO. Efectos de la aprobación de las relaciones de puestos de trabajo.
Las relaciones iniciales de puestos de trabajo aprobadas por la comisión ejecutiva de la Comisión Inteministerial de retribuciones serán publicadas en el Boletín Oficial del Estado.
Asimismo se publicarán periodicamente las relaciones de puestos de trabajo actualizadas.
Asistimos a un caso de dato público cuya publicación está regulada  pero que, salvo honrosas excepciones (ej . UAH), se incumple la normativa relativa a su publicidad.

¿Que es lo que falta?. Voluntad.

Voluntad para interpretar el espíritu de la norma y actuar en consecuencia.
Voluntad de servicio público.
Voluntad en definitiva de transparencia.

(*) Las relaciones de puestos de trabajo son el instrumento técnico a través del cual se realiza la ordenación del personal, de acuerdo con las necesidades de los servicios y se precisan los requisitos para el desempeño de cada puesto.

2 comentarios:

RioPando dijo...

Andrés completamente de acuerdo. Además he podido comprobar como la dotación de personal en diferentes organismos es completamente diferente, en cuanto a número de personas, niveles, etc. para realizar prácticamente las mismas funciones.
Y también hay que tener en cuenta el personal que en la RPT consta como informático pero que en realidad no lo es y se ha dado a una persona que realiza otras funciones solo para que tenga un mayor específico

Andres Pastor dijo...

Gracias por tu comentario. Todo lo que comentas es correcto. La gestión del personal de las AAPP no sigue unas directrices generales, lo que da lugar a situaciones como las que comentas en las que el gestor utiliza los cauces permitidos para gestionar al personal de su unidad pero el resultado no suele ser el mejor ni el más coherente. El problema principal es la inflexibilidad de las RPTs para dotar nuevos puestos de trabajo (no es posible porque desde hace varios años no permiten aumentar el gasto), para cambiar la estructura de las unidades, adaptar la estructura de la RPT a la estructura real para evitar personal desempeñando trabajos que no se reconocen ni como comisión de servicio, etc.

Desde mi punto de vista, el sistema requiere una repensada completa, pero esto choca con la inercia y con los miedos a dejar en manos de los gestores la responsabilidad de administrar un sistema más dinámico.

En estos momemntos de crisis, seguramente se opte por mantener un sistema obsoleto pero más controlable. En cualquier caso, sigue aplicando la costumbre de mantener los datos de la RPT en semisecreto.

En un mes parece que se aprueba la ley de transparencia. Veremos hasta que punto cambian las cosas.

Un Saludo.

PD: Enhorabuena por tu blog.

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